martes, 8 de enero de 2013

PARASITOS Tim Martin



























Un meteorito cae del espacio al mar y trae alguna clase de larva espacial, que es ingerida por los peces. Los peces son pescados (en noche americana. Foto 1) y con ellos se hace Sushi en un tugurio canalla lleno de música, decoración cutre y muchas tías buenas. ¡Las camareras son unas cachondas que se insinuan en plan rollo porno! (Foto 2) y tomando el concepto de la inolvidable Demons (todos atrapados en el cine) pues aquí están todos atrapados dentro de un bareto de sushi.

Y como en la novela de Robert A. Heinlein, The puppet masters (1951), pues el parásito controla a la persona. Y todos los parásitos están conectados telepáticamente con el gran parásito maestro o padre. Matándolo a él, se matan el resto de parasitillos.

Nada nuevo en este film, pero el problema que a el director de este film no se le ha pegado nada de los grandes directores con los que ha trabajado: malas interpretaciones, planos muy estáticos, nada de suspense o emoción, y muchos artimañas que utiliza a pecho descubierto, para camuflar la falta de presupuesto y ahorrarse planos, sin ningún pudor.


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